Hacemos énfasis en esta frase de extensa trayectoria en el lenguaje popular para meditar sobre lo que ha acontecido en nuestra querida provincia en un período de doce meses, o sea de noviembre del 2016 a noviembre de 2017, en que tanto la Zona Norte del país como la Región Chorotega recibieron el mayor impacto del huracán Otto, que en su recorrido del 21 al 26 de noviembre afectó también a Panamá y Colombia, dejando perdidas incalculables por la destrucción de la infraestructura, cultivos, viviendas y escuelas. No se había repuesto el país de este fenómeno cuando la tormenta Nate, catalogada como uno de los mayores desastres naturales en la historia, dejó a su paso por el territorio nacional una estela de muerte, destrucción y desolación entre miles de familias.

Muy pronto el Gobierno decretó emergencia y luto nacional por la muerte de siete personas y la destrucción que este fenómeno climatológico provocó en 76 cantones del país, de los cuales resultaron afectados en nuestra provincia La Cruz, Bagaces, Cañas, Tilarán, Carrillo y Santa Cruz, donde fue necesario habilitar albergues y acudir con ayuda inmediata consistente en alimentos y agua potable.

En el término de un año, dos fenómenos naturales han colocado a Guanacaste en estado casi de postración por la gran cantidad de obras de infraestructura dañadas y daños ocurridos en viviendas y sus respectivos enseres y menaje.

frente-amplio Una de cal y otra de arena

Sin embargo, hay aspectos positivos que conviene resaltar ahora que se está en el período de recuperación con la reconstrucción de caminos y puentes destruidos por Otto, como por parte de Nate; obras que están a cargo de cuadrillas del ICE e inversiones en alquiler de maquinaria y equipo por parte de la Comisión Nacional de Emergencias, INDER y otras instituciones.

La presencia del ICE, en particular, no solo es sinónimo de calidad en las obras que se ejecutan, sino que están contribuyendo a generar empleo al contratar a muchos residentes en Bagaces y La Cruz como operarios.

Igualmente positivo es el avance que se está logrando en la implementación del programa PAACUME por parte de SENARA, para extender el área de riego y alcanzar una mayor producción agrícola, en su primera etapa, así como llevar agua potable a otras zonas en las que la falta del preciado líquido ha sido un problema recurrente, especialmente en la época seca.

En esa misma línea nos parece excelente que AyA inicie la construcción del acueducto costero de Santa Cruz y la Ampliación del acueducto de  Sardinal.

En el caso del acueducto costero se estima que beneficiará a 50.000 personas, costará ¢8.000 millones y aprovechará el agua que contiene el acuífero Nimboyores.

Un aspecto importantes es que la obra se llevará a cabo en conjunto con las Asadas de Huacas, El Llano, Mar Vista Estate, La Garita-Lajas-Mangos, Matapalo, Playa Brasilito, Playa Grande, Playa Potrero, Santa Rosa, Surfside, Tamarindo y Villareal.

Las obras del acueducto de Sardinal que requerirán una inversión de ¢1.500 millones es otra obra importante, previéndose que su entrada en operación sea una realidad en el segundo trimestre de 2018.

No tenemos duda que cientos de familias guanacastecas están atravesando momentos difíciles a raíz de los efectos de Otto y Nate, pero de nuevo, el esfuerzo y la inversión que realicen las instituciones hará posible que pronto retorne todo a la normalidad.

El pueblo guanacasteco ha sufrido muchos embates de la naturaleza como inundaciones y un terremoto de considerable magnitud, pero ello no ha sido impedimento para continuar avanzando por la senda del progreso.

Confiamos en que el espíritu valiente y la vocación por el trabajo de los guanacastecos contribuirán a superar los efectos de estos desastres naturales y que la provincia avanzará por la senda del desarrollo.

 

facebook Una de cal y otra de arenatwitter Una de cal y otra de arenagoogle Una de cal y otra de arenaemail Una de cal y otra de arena