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Jueves, 02 Noviembre 2017 10:34

Segundo tiempo presidencial

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Segundo tiempo presidencial Segundo tiempo presidencial Periódico Guanacaste a la altura

La administración Solís Rivera ha entrado en su tercer año de gobierno. Atrás quedaron dos años que en términos futbolísticos equivaldrían a un primer tiempo y ahora se encamina hacia el cumplimiento de un segundo tiempo.

Durante estos dos años hemos visto un Presidente/Gobierno que arrancó con miles de buenas expectativas, ilusiones y promesas de cambio. Dos años en la historia de un país son muy poco para valorar los hechos, de manera que habrá que esperar que finalice esta gestión presidencial para finalmente evaluar lo bueno, lo malo y lo feo de esta administración.

El día a día de los pueblos latinoamericanos, se caracteriza por un descontento generalizado de los pueblos hacia quienes los gobiernan. Desde la austral Argentina hasta México e incluso los Estados Unidos, las críticas y la insatisfacción campean cada día en los medios de comunicación, en las redes sociales y hasta en la sobremesa de cada hogar. Pareciera que criticar al Gobierno, a los diputados o parlamentarios, a los ministros y a los funcionarios públicos es un deporte que se practica cada día.

¿Qué si es mejor Cristina Fernández que Macri? ¿Qué si es mejor Pepe Mujica o Tabaré Vázquez? y así por el estilo, hasta presenciar hechos como la destitución de la mandataria Dilma Rousseff en Brasil. Por supuesto que en nuestra política interna que no da para tanto, nos entretenemos comparando candidatos o acusando a los políticos por el nivel de corrupción en que incurrieron, por el número de puestos de trabajo que crearon y que ahora debemos pagar o bien por las obras de infraestructura que no llevaron a cabo, o que aún están en proceso.

Pero volvamos a nuestra idea central y pensemos por un momento en lo que sucederá en los próximos dos años de Gobierno de don Guillermo Solís y anticipemos lo que podría ocurrir teniendo como escenario varios factores, primero una Asamblea Legislativa siempre fraccionada, presidida por un representantes de la fracción del Partido Liberación Nacional, gracias a un acuerdo con otras fracciones.

Tomemos en cuenta que tradicionalmente se dice que en Costa Rica el primer año es de acomodo, el segundo para hacer obras, en tanto que en el tercero, como los abejones en mayo, emergen los aspirantes a candidatos a diputados y a la presidencia en las próximas elecciones, en tanto que el cuarto año de cada mandato es totalmente mustio, por cuanto el mandatario de turno ha sido tan cuestionado y tan severamente juzgado y condenado por la opinión pública que asume una posición laxa y como el boxeador que va perdiendo la pelea ya no tiene ánimo para lanzar golpes.

En estos próximos dos años los costarricenses debatiremos en si es necesario reducir el déficit fiscal, si es necesario recortar el gasto, o si vale la pena mantener a RECOPE, si se cierra el CONAVI o bien si se le pone freno a ARESEP.

Día día nos abocaremos a criticar el puente de la platina y a cuestionarnos si ampliamos la carretera a Limón o la ruta 27 (que por supuesto que sí es necesario de cara a que se planea construir un nuevo aeropuerto en Orotina o brindar un tránsito decente a las miles de toneladas de carga que ingresará por el nuevo mega puerto de Limón).

Esa es la realidad de nuestro país, ese el sentir de nuestra gente, cuestionar, criticar y no analizar; pero al mismo tiempo gastar, divertirnos, cambiar el carro, adquirir una pantalla nueva, viajar, aspirar a una buena pensión y vivir esa ilusión de que somos el primero, o el segundo país más feliz del mundo o por lo menos de Latinoamérica.

Triste realidad la de nuestra democracia donde no hay escándalo que dure tres días, no hay corrupto que sea condenado y que cada día se es víctima de la violencia, las muertes por accidentes de tránsito y otras fallas que nos aquejan.

Cabe preguntarse ante este panorama ¿Debe el Presidente y sus colaboradores preocuparse por resolver los problemas en estos dos años? La respuesta sería Sí, lo que conlleva a otra pregunta ¿Le facilitaría esa tarea el pueblo que lo eligió, lo apoyaría y lo acompañaría en la suprema meta de mejorar nuestro país?

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