Mucha agua ha discurrido por el lecho del rio Tempisque y mucha más continuará su camino hacia el mar, antes de que el legítimo reclamo de los guanacastecos por recuperar lo que actualmente son los distritos Paquera, Lepanto, Cóbano y las islas del Golfo de Nicoya, sea resuelto de una vez por todas.

Esta lucha ha llevado incluso a acuñar el lema: “Sin las islas del Golfo, Cóbano, Lepanto y Paquera no hay Anexión verdadera” para reclamar lo que territorialmente le pertenece pero que la provincia de Puntarenas administra, amparada a un decreto de 1915 aprobado durante la administración del entonces Presidente de la República, Alfredo González Flores.

Cada 25 de julio, en que se celebra la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, así como durante las campañas electorales se elevan consignas para que esta situación que ya cumple ciento un años, sea dirimida.

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Igual sucede cada cuatro años en que se instala un nuevo directorio en la Asamblea Legislativa y los diputados de Guanacaste, al igual que los de Puntarenas, comienzan el cabildeo con sus compañeros del resto del país para hace valer los primeros su derecho a que se les restituyan estos territorios y los segundos para continuar administrándolos.

Pero es justamente en el Poder Legislativo donde por muchos años, especialmente cuando el país estaba dominado por el bipartidismo, donde la devolución de los distritos peninsulares y las islas del Golfo enfrentó los mayores escollos, debido a que el mayor beneficio lo obtendría la provincia de Guanacaste al sumar un diputado más, como resultado de un aumento del 7% en su población. Como consecuencia de esta situación Puntarenas perdería un legislador, por lo que éste sería el motivo por el cual los porteños mantienen su firme resistencia a mantener la situación actual.

El otro aspecto importante es que los distritos, debidamente integrados a Guanacaste tendrían la posibilidad de conformarse como cantón número doce y administrar sus recursos.

La creación de este cantón también ha motivado muchas luchas apoyando plebiscitos y proyecto de ley que aparte de convocar a algunos grupos de ciudadanos no han dado resultados positivos.

Lo cierto es que el interés de Guanacaste por recuperar lo que territorialmente le pertenece, pero le es imposible administrar, se mantiene en los tribunales como en la Asamblea Legislativa sin que sea posible lograr una solución, al menos en el mediano plazo, por cuanto es bien sabido las dilatorias que sufren los casos que conoce el Tribunal Contencioso Administrativo, en San José, por los recursos de apelación y otros tecnicismos legales que interponen las partes.

El análisis desapasionado e imparcial de esta disputa tampoco sería fácil de lograr en Cuesta de Moras, en razón del derecho que le asiste a los diputados de disentir o estar de acuerdo acerca de cualquier proyecto de ley o decreto, especialmente por la cantidad de asuntos que deben atender.

En varias ocasiones los proyectos de ley que han llegado a la Asamblea Legislativa a fin de poder discutir puntualmente la posibilidad de impugnar el decreto emitido en la Administración González Flores, motivado por la existencia de vías de comunicación con Puntarenas, han aguardado pacientemente sin que se lleguen a conocerse en comisiones ni muchos menos en el plenario.

La realidad de 1915 cuando no existía carretera Interamericana, ni la ruta entre Limonal y Nicoya e incluso el puente de la Amistad, y la comunicación entre Puntarenas y Guanacaste solo podía hacerse en embarcaciones que navegaban por el golfo de Nicoya e ingresaban por el rio Tempisque dista mucho de la actual, en que las obras de infraestructura hacen posible que para muchos isleños y residentes en los distritos peninsulares sea más cómodo aspirar a sus derechos a la educación, la salud, así como tramitar sus asuntos legales en los tribunales de Guanacaste.

Como nunca antes Guanacaste ofrece universidades públicas y privadas, un excelente hospital La Anexión totalmente renovado y el acceso a servicios de electricidad, Internet, así como la obtención de bienes y servicios de calidad.

De cara a esta realidad los territorios peninsulares y las Islas del Golfo deben ser devueltos a Guanacaste sin importar intereses político electorales.

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